25 junio 2010

"JUAN PIRULERO" (CRÓNICAS DE UNA ACAPONETENSE EN EUROPA)


"Este es el juego de Juan Pirulero que cada quien atienda su juego…"
He decidido iniciar con este título mi escrito solo para compartir algunas cuestiones que rondan mi cabeza.
Hoy particularmente pensaba en la letra de aquella ronda infantil, y me percataba de cuántas cosas pasaron, pasan y pasarán frente a mi nariz y no me doy cuenta de ellas.
En primer lugar no puedo evitar preguntarme ¿Quién es Juan Pirulero? ¿Pirulero es su apellido o es un instrumento parecido al “pirulí” de caramelo que comprábamos con “doña Peloya” al salir del “colegio”? ¿Por qué sólo tiene que atender su juego? ¿Qué acaso el juego de los otros no es importante? ¿Será acaso Juanito tan egoísta que no permite reconocer en el juego de los otros elementos importantes para poder ser atendidos? ¿O será acaso que Juanito en realidad es muy inteligente e intenta enseñarle a los niños que cada quien tiene que ocuparse de su propio juego para hacer mejor las cosas y después cuando las técnicas se hayan mejorado ofrecerlas a los demás para que el juego pueda crecer mediante la suma de virtudes y logros?
Podría continuar con más preguntas relativas quizá a la misma frase o mejor dicho a lo que ella entraña, pero aquí me detengo, uno, por falta de imaginación, dos, por falta de rumbo de este escrito y tres porque ahora mejor atenderé mi propio juego...ese que se esconde en las palabras, en los sonidos que emitimos, en los usos que les damos…
Cuando se es niño es posible mediante la imaginación romper las estructuras de todo lo que nos es dado, recuerdo cuando tenía cinco años, mi juego favorito era repetir mi nombre hasta que este perdía sentido, era como poder despegar del sonido la cosa designada por el conjunto de grafías que conforman la palabra “R O C I O”, y entonces después de repetir tantas veces el mismo sonido, esa palabra no tenía ya la noción que desde los cero años mis padres me habían repetido, estaba vacía, era como una caja sin nada.
Era yo sin el nombre, y al no tener nombre, podría decir que me preguntaba entonces ¿Quién o qué era yo?, pero sería pretencioso, en realidad no recuerdo haberme preguntado nada, pero sí recuerdo la sensación que me provocaba aquel ejercicio al vaciar las cajas (léase, repetir palabras hasta dejarlas vacías). Luego entré al “colegio”, ahí las maestras me enseñaron muchas cosas, la “seño Celia” me enseñó a leer, con una tablita en la mano para reprender a quien no sabía, era el miedo el que hizo que fuera de las más avezadas en esta materia, después, en tercero, la "seño Silvia" insistió en la lectura, mostrando las inflexiones que hay que respetar siempre al momento de la misma.
Las funciones de los signos gramaticales como los signos de exclamación, de interrogación, las comas y los puntos, tenían y tienen una importancia considerable, la coma te permite respirar un poco al enumerar los elementos dentro de una idea, mientras que los puntos separan una idea de otra. Y así en tercero de primaria pensé que sabía todas las palabras del “mundo”, mi juego de las cajas de los cinco años había quedado después de tres años de escuela, en el baúl de los recuerdos.
Y así se empezó a tejer una red de verdades, donde cada palabra era una verdad incuestionable, los profesores enseñan y los alumnos aprenden, los padres ordenan y los hijos obedecen, los amigos juegan y se pelean y después vuelven a jugar sin mayor sentido que el interminable círculo que al repetirse se vuelve verdadero y real.
Es entonces el lenguaje el que conforma nuestra realidad a partir del uso que le damos a las palabras, de esta forma es como estructuramos nuestro entorno, y tal vez escudriñando el uso podamos entender un poco más de nuestras realidades:
Los usos de las palabras son infinitos y varían de sociedad en sociedad, o me atrevería a decir de grupo en grupo, el uso de la palabra “narcocorrido” no es el mismo que se le da dentro del grupo de mafiosos o dentro de los análisis de académicos ocupados en este tema, o incluso dentro de quienes están a favor o en contra de este tipo de expresiones, el uso de la palabra tiene que ver con nuestras creencias, ideologías, emociones que se tejen entorno a esas palabras.
Con las palabras creamos, siempre creamos, algunas creaciones nos gustan más que otras pero terminan siendo creaciones, ahora me acerco a entender la dimensión de una de las lecturas en la celebración dominical en la iglesia de mi pueblo: Primero es el VERBO, dios dijo ¡Hágase la luz y se hizo la luz!
El verbo es la acción del sujeto, y al hablar hacemos, creamos, inventamos, mistificamos, confundimos o clarificamos, dependiendo de lo que se quiera. Los padres desde antes de nacer el niño, crean mediante la palabra las condiciones y condicionamientos en las que ese nuevo ser se incorpora a la red familiar.
-¡Los niños no hablan mientras los adultos conversan!-, era un mandato inviolable en casa, pero lo que no se nos explica es cuándo llegamos a ser adultos, cuándo dejamos de ser niños o cuál es la diferencia entre una conversación de adultos y una de niños.
La asociación que se da entre el imperativo y la respuesta por parte del niño es una relación de miedo a la sanción, por tanto un mandato es incuestionable, el mandato es en sí incuestionable, por tanto a quien conceda el poder de determinar la palabra tiene en mí un efecto poderoso. -¡Cállate! Le dice el padre al hijo y este obedece o no, dependiendo de la sanción y otros elementos que también se construyen mediante la palabra; -¡Mata! le dice el jefe de la mafia al subordinado y este obedece o no, según la sanción y los otros elementos.
-¡Hay que quejarse contra el sistema! -¡La responsabilidad de educar es de la maestra! -¡No dejes que te traten mal! -¡Todos somos iguales! -¡El gobierno siempre ha sido corrupto! -¡Este país no progresa!... Y la lista de exclamaciones ante las que estamos expuestos es infinita.
Las palabras y la relación entre ellas, va tejiendo nuestras realidades, cada juego de expresiones va conformando un círculo interminable que se une a otros círculos y nos atrapa hasta hacernos sentir que todo está determinado y nada puede cambiarse.
Si la palabra es creadora de realidades, en la palabra estará entonces el cambio o mejor dicho el traspaso a otras realidades, pero para ese traspaso es importante regresar al juego de las cajas vacías, abrir las palabras, preguntarse qué quieren decir, o qué significan o por qué las usamos de determinada manera es un juego de lógica.
Es el juego de Juan Pirulero donde cada quien debe atender su juego, pero conscientes de las realidades que estamos creando mediante ese juego; en aquello que queremos decir se esconde cada cosa que conforma nuestro mundo, y de aquello que no se sabe es mejor callar, porque el mundo es presentado al niño al momento de nacer a través de palabras que conforman conceptos, donde cada cosa esconde a otra más pequeña, como las muñecas rusas, y si no sabemos qué quieren decir nuestros conceptos no sabemos nada.

P.D. Vergeggi es una bonita playita dentro de la zona de la Liguria, lugar que me invitaron a conocer el día de ayer 24 de junio día no laborable en Génova por la celebración del santo patrono, para los mexicas San Juan, para la Italia San Giovanni Bautista. Y algunas de las ideas para este escrito están bañadas por el sol y las aguas de este bello lugar y alimentadas por la respectiva Focaccia al Pesto, clásico manjar genovés.

Génova Italia a 25 de junio de 2010
Di. Gi. Ta.
Rocío del Carmen López Medina

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