
En las calles de la ciudad, principalmente las del centro, de la noche a la mañana, aparecieron pintados los postes, de blanco como siempre ha sido, pero que a cierta altura les colocaron una lista amarilla y aquí es donde aparece el "sospechosismo", pues aunque algunos podrán alegar que es simplemente por razones de estética u ornamento; otros, que son advertencias de que ahí existe un poste y hasta algún desorientado en materia de fe, alegando que son los colores del Vaticano y que se quiere halagar al Papa Benedicto XVI; la explicación más pausible es que, estando en tiempos electorales, esa sospechosa cintilla amarilla viene a ser un mensaje subliminal de la presencia del PRD en la ciudad y de su candidato que ahora, poco a poco y con la complacencia municipal, va metiendo su propaganda elecftoral hasta la cocina del Centro Histórico.
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