En el camino entre San Felipe Aztatán y Milpas Viejas, hay un rancho llamado "El Huarache" que orgulloso muestra a su entrada un lábaro patrio, que nos deja mucho a la reflexión. Este pendón o más bien trapo colgado de un palo amarrado a un tubo, no tiene el rectángulo rojo que toda bandera que se precie de serlo, debe mostrar. La primera reflexión es esta: si el rojo significa unión, quiere decir que el mensaje de los del Rancho El Huarache, es que en México, la unión brilla por su ausencia, y no les faltaría razón, ya que vivimos en un estado de guerra permanente a causa del crimen organizado, la luchas por el poder de los partidos políticos que tienen dividida a la sociedad y, además, la desconfianza tan terrible que el pueblo tiene de su gobierno, lo que ha causado una ruptura entre sociedad y autoridad.
Otra causa de la falta del rojo, es que quizá y debido a la crisis, se arrancó un pedazo para que sirviera de franela o jerga para el aseo. Tal vez, no hay que ir tan lejos, simplemente los dueños y trabajadores del rancho, detestan al PRI, que ha dado por tomar como suyo ese color.
En cualquier caso, los símbolos patrios --así hay que enseñarlo a los hijos--, son valores que tenemos que respetar, de hecho la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, marca claramente en su artículo 32: "Los particulares podrán usar la Bandera Nacional en sus vehículos, exhibirla en sus lugares de residencia o de trabajo. En estos casos la bandera podrá ser de cualquier dimensión y con el escudo impreso en blanco y negro. El particular observará el respeto que corresponde al Símbolo Nacional y tendrá cuidado en su manejo y pulcritud". Más respeto que nada nos cuesta.
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