28 diciembre 2008

¿ES O NO ES ACAPONETA LA ATENAS DE NAYARIT?


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo

Muy frecuentemente, de hecho de manera insistente, oigo entre la propia ciudadanía de Acaponeta, preguntarse preocupada: ¿es o no Acaponeta la Atenas de Nayarit? Incluso son muchos los que lo dicen de manera burlesca y hasta despectiva, asegurando que definitivamente no lo es. Sin duda cuando vemos a nuestra ciudad sucia, llena de baches, con borrachitos en las esquinas, gañanes aventando botes de cerveza desde los carros, el adoquinado polvoso, la gente de rancho y aún algunos “urbanizados” defecar en las calles, el título de Atenas Nayarita, nos queda grandísimo. ¿Cómo puede ser con un mercado “Ramón Corona” tan lleno de basura, desorden y anarquía? ¿Cómo si en sus calles la vialidad es un caos marca ACME? La plaza inacabada, las fachadas de las casas sucias y despintadas, las esquinas e infinidad de banquetas bloqueadas por puestos o carretas infames de todo tipo de productos y vendimias; el centro histórico que por décadas no ha sido respetado en sus reglamentos siendo la autoridad municipal, también por muchos años, la primera en violarlos. El fecalismo es ya un problema grave de salud, no tenemos cine, ni teatro y la actividad cultural hasta antes de este ayuntamiento era pobre, desorganizada, escasa y sin imaginación; los espacios lúdicos y recreativos no existen. Y podríamos continuar enumerando decenas de situaciones y malas notas de esta ciudad similar a la Atenas de los grandes genios griegos.
Este rollo me llega a la mente por un mensaje que envió a PUERTA NORTE una persona que se firma como Ramón E. A. V., que dice con mucha razón:


Lic José Ricardo, muchas felicitaciones por la idea y elaboración del blog Puerta Norte Acaponeta.
Soy originario de esta preciada y abandonada localidad, voy a visitar familiares y la encuentro cada vez más desvinculada de sus tradiciones y valores culturales; creo que en buena parte es resultado de la elección de funcionarios públicos en la presidencia municipal que no les une ningún amor por la localidad y sus riquezas de tradición. Cuando estudiaba la secundaria y prepa (1968-1972), se le consideraba "La Atenas Nayarita", denominación que desafortunadamente -y es una verdadera pena-, ya perdió. Es por ello que tu labor es muy valiosa y deseo que el ánimo perdure. En una visita reciente vi como la falta de conocimiento del valor cultural permeó la decisión del anterior presidente municipal de destruir, de retirar las bancas de granito que acumulaban los recuerdos de varias generaciones y representaban las más preciadas historias que amalgamaban emociones, y amistosas conversaciones de generaciones, daban identidad al pueblo que acostumbraba ir a sentarse un rato a la plaza principal, ojalá hayan podido rescatar alguna. Lo preciado de los rasgos o hechos de una sociedad, queda en aquello que trasciende al tiempo y sigue reuniendo las buenas voluntades; esas bancas y los albortantes son más que la dimensión física o meramente tangible que la mirada superficial encuentra, lo verdaderamente significativo está en ser parte de la historia del pueblo, y la historia se construye día a día a lo largo de muchos años; en fin, mientras las decisiones del derecho público sean tomadas por quienes llegan de fuera y sin ningún aprecio por ese público, seguirá la pérdida de la cultura y tradiciones de Acaponeta, en este caso. Recibe mis mejores deseos de que el nuevo año te sea pródigo en bendiciones al lado de tu familia.
Atentamente
Ramón E. A. V.



En muchas cosas estoy de acuerdo con el amigo Ramón, en otras no tanto. Respecto a que Acaponeta se encuentra desvinculada de sus tradiciones y valores, yo preguntaría: ¿y qué ciudad no lo está?, sin que esto caiga en lo que apunta el dicho: “mal de muchos, consuelo de tontos”. Son ya pocas, eso es verdad, las tradiciones que aún existen en Acaponeta y, al igual que muchos es el reflejo de lo que deja la televisión en la mente de las mayorías: las posadas navideñas por ejemplo, son solo pretextos para ir a “pistear” a cualquier antro como hoy le llaman a los centros de diversión y bares –en mi época un antro era lo peor de la vida, digno de un burdel o el peor congal—, de hecho las posadas de los barrios cada día son menos y una de dos; o los viejos no han sabido inculcar en la juventud la importancia de estas convivencias, o de plano, los jóvenes apáticos y condicionados por Adal Ramones y otras alimañas, se desentienden de esas cosas de la “momiza” como antes decíamos a los mayores. Debo decir en descargo de los que han sabido mantener ciertas tradiciones que año tras año, las calaveras, las catrinas y los altares de muerto le dan un repaso bueno a las gringadas del halloween y este año, por ejemplo, se dieron pastorelas y villancicos en la plaza municipal. Sin embargo otras fiestas se han perdido para siempre como aquella que los más viejos recuerdan como las celebraciones de Las Mojoneras, donde se realizaban las fiestas de Santiago y Santa Ana en los lluviosos meses de julio, cuando se adornaban profusamente las carretas que llevaban a bellas jóvenes hasta ese lugar donde ubicaron los límites de Acaponeta con las mojoneras, a la salida a Huajicori y que hoy se han convertido en un negocio familiar y en enorme cantina con el pretexto de las carreras de caballos. Hay más celebraciones tradicionales que se han ido para ya no volver y eso está mal.
Sí, concuerdo con Ramón que en el pasado algunos funcionarios municipales le han dado un lugar de privilegio a la política más rupestre –vulgo “grilla”—y a la cultura la han dejado a un lado. En el tren de los presupuestos, la cultura es el cabuz. Esa es una de las más sentidas expectativas al darse el cambio de gobierno, que en el aspecto cultural, que Acaponeta recobre el título de "Atenas de Nayarit", que por decreto presidencial alguna vez le endilgó el mandatario Adolfo López Mateos, que se maravilló de ver tantos pianos, poetas y tertulias culturales en los hogares de la ciudad de las Gardenias. Hay que decir, ya que estamos en esta parada, que si bien ya no hay tantos pianos como antaño, si debe existir una población de estos instrumentos que per cápita o en promedio supera a los de muchas ciudades del país. Poetas, siguen floreciendo y la lista es larga. Yo propondría que le diéramos un tiempo más a la nueva administración municipal y que a mediano plazo nos dé la sorpresa de un cambio significativo en la ciudad o el municipio. Al tiempo, en la obra pública y las políticas culturales.
Los valores, también han sido muy golpeados por la influencia nociva de los medios, pero de manera muy particular prefiero seguir viviendo en esta ciudad por su gente y los valores que aún se dan en familia y con el espíritu limpio de la provincia. La destrucción de la plaza, por otro lado, fue decisión de un muy pequeño grupo de personas y esto desató “la furia” del pueblo que se volcó en su defensa, como hace mucho no se veía una reacción popular a favor de algo que pertenece a todos. Políticamente tuvo su impacto y, tal vez en las próximas elecciones lo pagarán, pero mientras, tiene razón el amigo Ramón, se llevaron entre las patas a mobiliario histórico de la plaza, como los viejos arbotantes que llevaban en su cuerpo una plaquita histórica que daba cuenta de quién la había donado. Respecto a las bancas de granito, hay que decir que eran estas las más dañadas y se había ido derrumbando una a una, como fichas de domino, mucho antes de la destrucción de la plaza en el mes de agosto pasado, incluso un presidente municipal de hace varios trienios, al inmediato anterior, se encargó de retirar algunas que posteriormente aventaron por el rumbo del panteón municipal.
Ahora, culturalmente Acaponeta es muy reconocida en el resto de Nayarit, no todos los municipios tienen un Alí Chumacero tan trascendental; un Vladimir Cora, con su increíble Casa-Museo y su obra reconocida a nivel internacional; o una Directora del Fondo de Cultura Económica, como Consuelo Sáizar Guerrero. Si bien, en trienios pasados se perdió mucho la vinculación cultural que Acaponeta tenía con muchas instituciones culturales del país, hay que mencionar que la actividad acaponetense ha sido bien calificada por los 19 restantes municipios. Doy un ejemplo, en los últimos años han estado aquí pintores de primerísimo nivel como José Luis Cuevas, Manuel Felguerez, Raúl Anguiano –así como sus hijos, la antropóloga Marina Anguiano y el jazzista Pablo Anguiano--, Roger von Gunten, Alejandro Quijano, Jazzamoart, Alejandro Santiago, la crítica Bertha Tarecena, el historiador Ernesto de la Torre Villar, el abogado Sergio García Ramírez, el científico Luis Estrada Martínez, el Arq. Salvador Aceves, máxima autoridad del INAH en centros históricos y otros muchos personajes más en distintos campos del arte y la intelectualidad, incluidos muchos del estado de Nayarit. Hubo aquí una importante Junta Vecinal, se tiene la Casa de Cultura más rica y hermosa de la entidad, hay una corresponsalía del prestigiado Seminario de Cultura Mexicana –de la cual solo 64 ciudades en el país, se distinguen por ello--. Se ha destacado mucho en música y no son fáciles de olvidar los nombres de Inocente Díaz Herrera, Gerardo y Chilo Morán, Heriberto Rodríguez “El Calandrio”, entre otros. En ese sentido fuimos la Atenas de Nayarit y tengo confianza en que el nuevo primer edil, lo sabe e intentará darle a la ciudad una nueva visión y misión con respecto al arte y la cultura. Falta mucho por hacer y todos debemos colaborar.
Gracias por sus comentarios amigo Ramón y por seguir a PUERTA NORTE. Un abrazo.