04 enero 2009

ACAPONETA, EL COMETA HALLEY, Y EL ARRIBO DEL PRIMER TREN


ESTA ES LA SEGUNDA PARTE DE LA HISTORIA QUE PARA EL PERIODICO "EXPRESS" ELABORÓ EL PERIODISTA JUAN FREGOSO FLORES
El precio del pasaje en primera clase era de 15 pesos con setenta centavos Con el arribo del Ferrocarril a Acaponeta, cayeron los servicios de las diligencias, cuyos dueños eran Agustín Menchaca, Antonio de la Peña, Don Ricardo Gárate y otros. Esta situación es comprensible, dado que viajar en Ferrocarril era mucho más barato y, por lo tanto, favorecía la economía de la gente, sobre todo, si se comparaban los precios de los diferentes medios de comunicación. El entrevistado, destaca que el precio del pasaje en diligencias de Tepic a Acaponeta, entre 1908 a 1909, era de 15 pesos, mientras que de Mazatlán a Tepic y a la inversa, costaba 28 pesos. En tanto que los precios de pasajes en el Ferrocarril Sud-Pacífico, de Acaponeta a Mazatlán y a la inversa—entre 1910 y 1912—era, de 8 pesos con setenta centavos, en primera clase y en segunda clase de 2 pesos con 65 centavos. De Tepic a Mazatlán, después de 1912, esto es, cuando llegó el Ferrocarril a Tepic, el precio del pasaje en primera clase era de 15 pesos con setenta centavos y en segunda Clase de 9 pesos con diez centavos. Sin embargo, cuando se dio el Movimiento Revolucionario de 1914 a 1926, las diligencias volvieron e incrementaron el precio del pasaje a más del doble, alegando la gran inseguridad que privaba por aquellos años, pues las vías ferroviarias fueron tomadas por los revolucionarios. Una vez firmados los acuerdos, la empresa que se hizo cargo de la obra fue la Southern Pacific Com., y el 24 de junio de 1909 se registró con el nombre de Ferrocarril Sud Pacífico de México, quedando así renovados los contratos de arrendamiento con los ferrocarriles del estado de Sonora, de Cananea, del Río Yaqui y Pacífico. Para que la vía entrara a Sinaloa, Porfirio Díaz giró instrucciones al General Francisco Cañedo Belmontes, gobernador del estado, con el fin de que facilitara los trabajos y no fueran entorpecidos por ningún motivo, logrando llegar al puerto de Mazatlán, Sinaloa en 1908. El General Cañedo fue un fiel colaborador del presidente Díaz, que peleó al lado de él contra el ejército francés, por ello, Porfirio Díaz lo nombró gobernador de Sinaloa, cargo que desempeñó hasta el cinco de junio de 1909, fecha en que murió. Por cierto, Francisco Cañedo—narra Chávez Gradilla—nació en 1840 en “La Hacienda de Bayona y Nieblas,” actualmente conocida simplemente como “La Bayona” perteneciente al municipio de Acaponeta. En la Concha, Sinaloa y en Acaponeta, ya habían empezado a construir los puentes para el paso del ferrocarril y el 14 de junio de 1909 llegó la vía a la Concha, para enseguida continuarla hasta Acaponeta, donde el puente prácticamente estaba concluido, pero no fue sino hasta finales de dicho año en que se terminó definitivamente el citado puente sobre el Río Acaponeta, el cual consta de tres arcos o tramos de estructura metálica, y se eligió el primero de enero para su inauguración, entrando entonces por primera vez el primer ferrocarril al territorio de Tepic. En 1903, quedó terminada la Estación del Ferrocarril, justamente en donde se encontraba el centro de operaciones de la empresa contratada para la construcción de los puentes y de los edificios de las estaciones, la empresa era la Milliken Bross Com. de Nueva York. El progreso trae como naturalmente sus consecuencia y para la realización de esta gran obra, se tuvo que derrumbar una parte del conocido Cerro de La Glorieta, en donde se encontraba una capilla a donde acudían los creyentes, la mencionada iglesia fue utilizada mientras se construía el actual templo de la Asunción; con la demolición de una parte del cerro La Glorieta, fue necesaria la reubicación de muchas familias que ahí vivían, esto sucedió en 1906. Cientos de acaponetenses llegaron a conocer el ferrocarril: la novedad del Siglo XX. Llegada la fecha realizó su entrada de manera triunfal, solemne y ceremoniosa, el primer Ferrocarril procedente del norte a tierras del territorio de Tepic en las primeras horas de la mañana del día primero de enero de 1910, trayendo en sus vagones a visitantes pasajeros de Culiacán, Mazatlán, Escuinapa y El Rosario, Sinaloa, comenta el escritor. Todos ellos fueron recibidos por el Jefe Político del Territorio de Tepic, General Mariano Ruiz; Don Luís Peregrina, Prefecto Político de Acaponeta y en representación del Presidente de la República, acudió un enviado especial; asimismo, autoridades civiles y militares y cientos de acaponetenses como de otros lugares que llegaron especialmente a conocer el ferrocarril: Era la novedad del siglo XX, y por lo tanto, nadie quería perderse este irrepetible espectáculo. También estuvieron presentes en las fiestas del ferrocarril, los norteamericanos Harvey B. Titcomb, presidente de la empresa; el Gerente General Mr. John Adams Small; el Contador General Mr. S. B. Goldman; el Tesorero Mr. C. J. Hellerstedt; el Ingeniero en Jefe Mr. Charles C. Cate; el Gerente de Tráfico Mr. Harry Lawton; el Jefe de Talleres Generales de Empalme, Sonora, Mr. Stanley Houston y como Jefe de construcción de vías Mr. Earl B. Sloan. El historiador acaponetense relata que el advenimiento del tren a la Villa de Acaponeta, fue motivo de regocijo no solamente entre sus pobladores sino también de gente de otras localidades, cuenta el literato que por tal motivo se organizaron fastuosas festividades, porque fue un acontecimiento de gran envergadura que nunca se esperaron los visitantes de otros estados y del Territorio; los acaponetenses dieron muestras de esa gran hospitalidad que los caracteriza, dejando una grata impresión a todos aquellos que asistieron a presenciar tan grandioso acontecimiento.
Chávez Gradilla, abunda, que el tren que llegó por primera vez a Acaponeta, venía cargado de visitantes, y que se componía de cinco vagones pullman, cuatro de primera clase y una de express. Y llegó, reitera, del norte del país todo adornado de banderas y banderines de todos colores, adornos florales y guirnaldas de papel multicolor. Así, los acaponetenses pudieron viajar cómodamente a las diferentes ciudades del norte de la República, entre las cuales se pueden mencionar el Puerto de Mazatlán, Culiacán, Ciudad Obregón, Nogales y otras más. El arribo del Ferrocarril no solamente representaba el progreso de nuestro país, sino que a raíz de este suceso logró establecerse una excelente relación de amistad, cultural y comercial, principalmente entre Mazatlán y Acaponeta. Sus habitantes se trasladaban a realizar sus compras personales y comerciales, a las fiestas, actos culturales o sencillamente iban de paseo, ya que en ese tiempo el puerto sinaloense era lo máximo en donde la gente se embelesaba contemplando el inmenso azul del océano y sus playas color dorado, podían admirar también la llegada y salida de los barcos, y todo mundo aprovechaba para convivir y gozar de la hospitalidad de los mazatlecos. Por otra parte, en aquellos años era poca la gente que quería viajar al sur de la República, y si lo hacían, era por necesidad; la relación de Acaponeta con el norte era de un 95 por ciento y de un 5 por ciento con el sur, no obstante a que Tepic era la capital del Territorio. Relata Néstor Chávez, que esta situación se debió a la llegada del Ferrocarril, y esta relación Acaponeta-Sinaloa, duró muchos años, perdurando mucho tiempo después de que quedó regularizado el sistema ferroviario hacia el sur. (SEGUNDA DE TRES PARTES)

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