Lo que nos pareció muy bien fue lo vigilado que estuvo el lugar, pues ahí vimos las patrullas de la policía municipal, los vehículos de protección civil y hasta una ambulancia por si se presentaba algún incidente que requiriera atención médica; los agentes de tránsito también organizaron la circulación de los vehículos que bajaron a las mismísimas orillas e incluso, debido a lo escaso del caudal, atravesaban a la margen contraria donde ya se encontraba mucha gente llegada del lado de los San Dieguitos.
Cientos de niños, adultos y gente de la tercera edad, aprovecharon que hacía calor para meterse al agua y disfrutar de una gigantesca alberca en que se convirtió el río. Y en lo alto, en la plancha del malecón, las vendimias ocuparon espacios y a lo largo de toda la nueva construcción que llega hasta casi tres kilómetros rumbo a San José de Gracia, la gente se distribuyó y no hubo nadie que no la pasara bien, pues hasta los espacios para estacionar los autos, no fueron problema.
Ya de noche, la fiesta siguió y muchos continuaron arribando al lugar para ir a ver una esplendorosa luna que se reflejaba con intensidad en las aguas calmas teniendo como marco el puente naranja del ferrocarril, o lo más seguro, ir a "mover el bote" a las carpas y en el intento "pescar" novio o novia de esas muy guapas que hay en Acaponeta. Es necesario mencionar y aplaudir al gobierno municipal de Saulo Lora, que se colocaron nuevas luminarias y a las que había se les puso a trabajar, teniendo el lugar ya mucha luz eléctrica en el malecón del río Acaponeta.
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