23 abril 2009

“¿Y LA CHEYENNE, ´APÁ?”


Por: José Ricardo Morales Sánchez Hidalgo

Hace algún tiempo publiqué un artículo, con el título de este, ahora, lo repito en este espacio, como un refrito, porque no ha perdido vigencia y por lo que ha venido sucedidendo con nuestros legisladores y presidentes de los partidos políticos, cada vez --ambos-- más repudiados por la sociedad, respecto al tema de los malos manejos del exPresidente Fox, lo volvemos a sacar del cajón de los textos viejos. En aquel escrito mencionaba su servidor que era muy gracioso el comercial de TV que publicitaba una camioneta y donde se observa a un señor que lleva a su hijo a un promontorio desde el cual se mira un verde y hermoso valle, lleno de riquezas naturales y cultivos. El amigo muestra el entorno a su retoño y con seriedad, como el que quiere trascender en la historia, le dice al pequeño: “Hijo, algún día todo esto será tuyo”. Detrás de ellos hay una camionetona Cheyenne, negra, hermosa, refulgente y deseada. El chiquillo, haciendo caso omiso a las intenciones benefactoras de su padre, al dejarle aquel gran patrimonio que desde el otero observan, pregunta con toda ingenuidad y honradez: “¿y la Cheyenne, ´apá?”. El ladino mocoso, no recibe respuesta de su progenitor, quien insiste ya algo preocupado: “Hijo, algún día todo esto será tuyo”. El chaval como respuesta solo mira de reojo al vehículo de sus sueños, desdeñando el resto del mundo.
Así como este anuncio comercial, me parece que está el país. Los habitantes de nuestra nación, incluyéndonos usted y yo amable lector, por décadas –por siglos, diría yo--, hemos venido oyendo de los gobernantes que vivimos en un país de jauja; desde los decires de los hueytlatoanis aztecas, que viviendo entre el lujo y la magnificencia propia de un emperador, hasta el Foxilandia, de Foximiliano y Martota; a lo largo de la historia, nos han hablado de México como el cuerno de la abundancia inagotable y del país de primer mundo con mentalidad y suerte de cuarta. Llámese como se llame el gobernante en turno, desde los ámbitos federales, estatales o municipales, en México somos todos ricos. Los mandatarios priistas antier, Fox ayer y Calderón hoy, nos dicen que algún día toda esa riqueza será nuestra. Desde alguna loma nuestros mandamases nos enseñan con el dedo, la riqueza de la cual podemos gozar los mexicanos: Pemex, CFE, turismo, bosques, mares, selvas, finanzas sanas, buena salud, magnificas escuelas, cultura a raudales; seremos, dicen sin rubor, la primera economía del mundo, creceremos hasta el 7% nos escupió en la cara el ranchero San Cristóbal y artista exclusivo de revista popis. “A pesar de las adversidades y los problemas, hoy México tiene un rumbo firme, un rumbo claro”, nos dice el presidente Calderón a todos los mexicanos que mientras tanto sufrimos las alzas de los productos de consumo diario, canasta básica y las erogaciones domésticas normales cada día más en las nubes, volvieron a subir el diesel, el gas y las tortillas y la inseguridad nos tiene desvalados y con la presión alta.
Total, siempre, un país en bonanza, en Jauja: “Hijo, algún día todo esto será tuyo” y nosotros volteamos hacia atrás y preguntamos: “¿y la Cheyenne, ´apá?”, solo que la famosa Cheyenne, es un montón de preguntas que no han sabido ser resueltas o debidamente contestadas por los altos jerarcas del gobierno; por ejemplo, volvió a la palestra el tema de Fox, su ambiciosa mujer y los depredadores hijos de esta: ¿qué pasó con las triquiñuelas de los hijos de Marta Sahagún? Los adorables chicos Bibriesca, viven gozando, con toda impunidad de los privilegios que les dejó el providencial hecho de que su ambiciosa madre fuera la titiritera de un presidente blandengue, tonto e inculto que sufrió México, por seis años de una fantasía tipo Disney. ¿Por qué los Fox, viven en la opulencia de su enorme rancho en San Francisco del Rincón, Gto., mismo que debe valer millones de dólares, mientras 50 millones de mexicanos se debaten en la pobreza? ¿Por qué Pemex, sigue siendo el botín de un puñado de privilegiados y no genera riqueza para todos, a pesar de la supuesta reforma energética? ¿Cómo es que todos los mexicanos resentimos a diario, una permanente crisis, económica, social, educativa y de valores, mientras los diputados y senadores ganan millonadas por decir babosadas y hacer barrabasadas de primer orden? ¿Hasta cuando la criminalidad se bajará de su nube de impunidad donde habita y bajará a terrenos más justos, detrás de la barras de acero de la prisión? ¿Por qué tienen tanto poder personajes como Elba Esther Gordillo, eterna sinvergüenza líder magisterial que tanto daño le ha hecho a la educación y en general al país? ¿De qué manera alguien nos puede explicar que estén asesinando policías y ciudadanos respetables en ciudades otrora pacíficas y tranquilas como Acaponeta y Tepic? ¿Cómo un inútil diputaducho local puede ganar hasta 100 mil pesos, mientras hay millones que sobreviven apenas con el sueldo mínimo? ¿Qué privilegio tienen los partidos políticos para recibir tanto dinero que solo les sirve para malgastarlo en inútiles spots televisivos? Alguien que explique los inmensos gastos superfluos y de publicidad que gastan los gobernantes para tan solo decir mentiras y prometernos que algún día todo será nuestro.
Los que nos gobiernan deben entender que no nos interesa ser los dueños de Foxilandia o su continuación Calderonjauja, queremos respuestas y acciones a hechos concretos. Deseamos ver a Fox y a Marta en la cárcel por corruptos y no viendo como hacen grilla a favor de amigos y compinches. Anhelamos ver a los chicos Bibriesca en el paredón y a los legisladores viviendo con el sueldo mínimo. Nuestra esperanza es ver diputados callados, partidos políticos desaparecidos y “pejes” sepultados. Por eso cuando nos dicen que México es un país de maravillas, nosotros nos preguntaremos: “¿y la Cheyenne, ´apá?”

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